
¡Papayas! Muchas papayas comíamos todos los febrero, cuando el árbol parecía que iba a ceder por el peso de tantas ramas de exquisitas papayas, que Ana cocía y luego servía sin disimular ventajas. Algarrobo aun tiene ese sabor para mi, aunque el papayo ya no exista. Tal vez no sería mala idea plantar otro más en el mismo lugar que ocupó por tantos años aquel generoso papayo; puede que esta vez sí logre sobrevivir.
Y, por supuesto: ¡duraznos!, que desaparecían misteriosamente; ¿recuerdas tu, hermana, esa mano que se asomaba del otro lado del muro para adueñarse de buena parte de ellos? La verdad, nunca me importó, porque sin duda las papayas eran más que suficientes. ¡Qué buenos tiempos!, y los siguientes también, como los de esta foto de hace 20 años, cuando, todavia recuerdo, me convidaste un mordisco de tu chocolito, allá en la playa del Yatching.
4 comentarios:
De allí viene tu afición por las papayas¡¡¡¡
Debe haberse visto muy linda la casa con árboles frutales. Quizás hasta la Kiara comería duraznos felíz de la vida.
holaa.....gracias por pasar por mi blog, no sé como habrás llegado a el, pero vale por tomarte el timepo de leerlo...
*Algarrobo....creo que he vivido ahi los mejores momentos de mi vida...
leía lo último ke escribistee de algarrobo...es vdd , ver el talado de los pinos por el lado del canelillo no tiene nombre...recuerdo que de niña me iba a tirar con cartones con mis amigos cerro abajo..jaja..tambien habia lo que alguna vez llamamos con mi papá "la casa indio", un pino semi caido que daba la forma de una cueva , de eso ya nada queda, solo un bloke de cemento horrendo que ha arrazado con la mitad del bosque..ke rabia...aun miro con nostalgia esas fotos en que se veia una sola mancha verde en los cerros...pero bueh...
saludoss...
Estimado: Pasé de visita por acá, y quedé sorprendido por muchas de las fotografías que acá se presentan, son buenísimas. ¡Saludos!
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