
Un verano más terminó, y Algarrobo comienza a vivir una etapa más tranquila y encantadora. A diferencia de otros años, no muchos recuerdos quedaron de estos meses, pero uno de los más rescatables es el que quedó plasmado en esta foto, cuando junto a Arlette, Kiara y Cholo recorrimos una vez más algunas de las playas que tanto me gustan.
Siempre ha sido uno de mis paseos predilectos recorrer la quebrada Santa Teresita. No se qué arreglos o desarreglos están haciendo allí, pero si bien a Kiara no le importó, a mi me sorprendió ver destruido aquello que hasta unos meses era un lugar fantástico, que había sido recuperado hace no más de dos años. Solo espero que no sea una estupidez más de la Municipalidad, y vuelva a ser el hermoso paseo que fue.
Otro hermoso paseo que fue alterado hace algún tiempo es el camino hacia El Canelo por la Puntilla; en verdad resulta incomprensible que la Cofradía se haya apropiado de gran parte de aquel borde costero, que permitía a todos llegar caminando desde el centro de Algarrobo hasta El Canelo y El Canelillo, sin tener que trepar el cerro cercenado que hoy existe. ¿Acaso no fue suficiente que la Cofradía se construyera con dinero de todos los chilenos, solo porque había que "cuidar a los ricos", y hoy quieran apropiarse además de otra buena parte de la Puntilla?
Denuncio lo que me parece mal porque hace 41 años que mi corazón está puesto en Algarrobo; allí he pasado los mejores momentos de mi vida, allí fui bautizado, allí he veraneado siempre, allí he amado, y allí espero ser sepultado. Me duele cada pino que desaparece para construir enormes edificios, me molesta ver como cada año el mal gusto se impone o los intereses económicos arrasan con playas que solo van quedando en mis recuerdos. Algarrobo aun es bello, a pesar de todo, pero hay que cuidarlo más, muchísimo más.