23/9/11

"A"

 - Cuando yo le diga, diga “A”
 -“A!"
 -No,  todavía no…espere unos segundos, demora un poco en aparecer.
 -Eee, perdón.
 - Ahora!
 -“A!"
-Perfecto; aprobado. Oiga, muy distinguido siempre don Ildefonso, con su sombrero; venía en un bonito auto desde Valparaíso.
 -Vivía en Quilpué, trabajaba sí en Valparaíso.
 -Acá todos lo respetaban mucho, él era un auténtico radical, ya no quedan casi de esos.
 -Sí, todavía hay algunos carteles de propaganda en la bodega de la casa: 1-A, en rojo y azul. ¿Faltan más pruebas, cierto?
-Cuando se dio vuelta en el camino a El Quisco yo llegué con la ambulancia a buscarlo, se salvó por poco, tuvo mucha suerte.
 -Perdió sí un dedo, tenía la mala costumbre de manejar con la mano apoyada en el borde del techo. ¿Esa es la máquina?
-Sí. Le faltaron pocos votos, hubiera sido muy bueno para Algarrobo, una persona seria, de las que siempre hacen falta, usted sabe.
 -Creo que tres votos, o dos, no sé. ¿Me siento acá?
-Sí., Tiene que llevar esa bolita con las tenazas desde  acá hasta allá. Ensaye primero. Claro, en esos tiempos el partido era poderoso, pero acá siempre las cosas las deciden desde afuera, más ahora. Voy al baño, ensaye tranquilo.

       Sólo por intuición le preguntó a don Manuel si había conocido a su abuelo Ildefonso, pues vio en él aquellos gestos, actitudes que poseían esos antiguos radicales que todavía quedaban. No pensó, sin embargo, que la obtención de su primera  licencia de conducir estaría tan influenciada por ese hecho, menos aún que todo iba a ser tan fácil, considerando que sólo había conducido unas pocas veces, en las calles aledañas a la casa que había pertenecido a sus abuelos, a escasos metros de la Municipalidad. Faltaba contestar el cuestionario y el examen práctico; el primero lo visualizaba fácil, el segundo, no.


- Ya, sigamos. Déjeme buscar el cuestionario, por acá…acá está. ¿Tiene lápiz?
-Sí, gracias. Disculpe, este está usado, tiene las respuestas marcadas con lápiz de mina. 
-No se preocupe, usted las marca encima con su lápiz. 
-Pero está usado, ¿no tiene otro? 
-No sea porfiado, márquelas encimita no más, le va ir bien.Yo voy a la Posta y vuelvo. 
-¿Cómo? 
-Ya le dije, soy el conductor de la ambulancia, no puedo estar mucho rato lejos. Vuelvo más ratito. Muy buena persona don Ildefonso, ¿sigue vivo?

            Permaneció sentado solo en aquella oficina de color rosado con el cuestionario ya resuelto sobre la mesa,  el edificio entero estaba en silencio, no había voces ni tipeos de máquinas de escribir, tan solo oía el pasar de algunos vehículos y el canto de unas cuantas aves al otro lado de la ventana. Observó los gruesos muros, las estanterías de madera pobladas de carpetas,  los escritorios con su orden de último minuto, el teléfono negro idéntico al de su casa, pero con los números del disco apenas legibles, un par de fotografías en blanco y negro del balneario en los años 50 según sus cálculos, y las modernas máquinas para realizar los test de conducción. Era mediodía ya, la sirena de los bomberos irrumpió abruptamente, y antes de que se extinguiera el eco, tomó el lápiz y comenzó a leer inútilmente el cuestionario, y contestó una a una las preguntas, entre muecas que disfrazaban dudas inexistentes.

      -¿Estamos listos? Mire que ya van a llegar todos, y yo almuerzo temprano.
-Sí. ¿A dónde fueron los demás?
-A una inauguración, deben estar por volver. ¿Tiene cerca el auto para tomarle el práctico?
-Acá, afuera. 
-Ya. Vamos al Litre a comprar entonces, se me acabaron los cigarros. ¿Usted fuma?
-Sí, un poco no más. ¿Por dónde nos vamos?
-Siga derecho, ¿no conoce por acá? Su abuelo estaba pintado para regidor…

      


2 comentarios:

RoseMarie M Camus dijo...

Qué buen relato, qué entretenido... bien escrito y todo...
Qué fácil sacar carné de conducir allí... jajaja... bueno, sé que es una historia -quizás casi real- y uno le pone aderezos.

Querido Rodrigo,
Es genial lo que te leo.

Más besos.

RoseMarie M Camus dijo...

p.d. te dejo mi correo educantof1962@gmail.com por si se ofrece algo.

Google

Desde la playa del Deportivo Nacional hasta Las Cadenas, centenares de carpas multicolores, alineadas perfectamente, se armaban y desarmaban a diario. Eran los antigüos "vestidores". Tenían un toldo, que resultaba muy práctico, y todas ellas ocupaban un espacio predeterminado. Uno decía "voy a la carpa de..." y allí estaban los amigos de siempre, los amigos de la temporada de vacaciones.

De una temporada a otra desaparecieron; pero tengo la impresión que muchas permanecen guardadas en alguna bodega o pieza de cachureos, esperando que algún día sean armadas y luzcan como hace 25 o 30 años. Nadie extrañe si el próximo verano hay al menos una, ya desteñida, frente al muelle viejo.



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Viña del Mar, Chile



Nacer del sol, nacer en Algarrobo

Allí, "donde he sido más feliz",
me encuentro contigo,
para conversar largamente
acerca de todo,
recordándote en paz,
con amor.

Algarrobo es mucho más bello contigo,
el mar resplandece con tu presencia,
mis pasos se dirigen a tu puerta,
para que me acojas nuevamente,
y con tu ternura de siempre
calmes mi temor.

Naceremos del sol,
como hace tiempo,
aguarda paciente,
que yo también deseo
volver algún día
a nacer en Algarrobo.




Kiara, el amor platónico del Cholo.