Navidad en Algarrobo
Este año nuevamente el viejo naranjo será iluminado con docenas de luces blancas, anunciando la Navidad. Allí estaré, para disfrutarlo junto al fuego. Observarlo desde el sillón es de aquellos momentos más íntimos, en que cada pequeña luz es una idea diferente, un recuerdo, una nostalgia. El tiempo se detiene unos minutos para contemplarlo, y a veces rodearlo, como las guirnaldas al árbol.
Los pinos de El Canelo suelen verse más hermosos para Navidad, lo mismo que las estrellas en las frías noches algarrobinas; no hace falta ser creyente para darse cuenta que algo importante sucede en la naturaleza, y tal vez fuera de ella, Algarrobo siempre nos regala lo que buscamos y es tan difícil describirlo que sólo puedo agradecerle por cada paso que doy por sus blancas arenas.
Para muchos, diciembre y marzo parecen ser los mejores meses para disfrutar de Algarrobo; pero me quedo con diciembre, porque da inicio a un ciclo, y la arena huele a algas, a oleaje. No es difícil imaginar cuando se camina por la playa, ya a fin de año, los miles de bañistas que en unos días más ocuparán cada rincón, desde El Canelo hasta Mirasol. Por ahora, Algarrobo es todo paz, es anuncio de Navidad.
Desde la playa del Deportivo Nacional hasta Las Cadenas, centenares de carpas multicolores, alineadas perfectamente, se armaban y desarmaban a diario. Eran los antigüos "vestidores". Tenían un toldo, que resultaba muy práctico, y todas ellas ocupaban un espacio predeterminado. Uno decía "voy a la carpa de..." y allí estaban los amigos de siempre, los amigos de la temporada de vacaciones.
De una temporada a otra desaparecieron; pero tengo la impresión que muchas permanecen guardadas en alguna bodega o pieza de cachureos, esperando que algún día sean armadas y luzcan como hace 25 o 30 años. Nadie extrañe si el próximo verano hay al menos una, ya desteñida, frente al muelle viejo.
Nacer del sol, nacer en Algarrobo
Allí, "donde he sido más feliz",
me encuentro contigo,
para conversar largamente
acerca de todo,
recordándote en paz,
con amor.
Algarrobo es mucho más bello contigo,
el mar resplandece con tu presencia,
mis pasos se dirigen a tu puerta,
para que me acojas nuevamente,
y con tu ternura de siempre
calmes mi temor.
Naceremos del sol,
como hace tiempo,
aguarda paciente,
que yo también deseo
volver algún día
a nacer en Algarrobo.
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